lunes, 5 de agosto de 2013

Plata


Miles de cosas me recuerdan a ti. Desde que me levanto y miro mi mano debajo de la almohada recuerdo lo que te molesta esa costumbre mía. Cuando desayuno con mi café me gustaría estar contigo para descargar mis energías. Cuando me torturo con el peine lo miro con cara de pena pensando ¿donde estás?. Y me pongo a estudiar, pendiente de  que antes me des los buenos días. Cuando llega la hora de comer la vida es triste, porque no puedo estar en tu cocina molestándote, haciendo como que corto cebollas. En la hora de la siesta te haces la dura siempre, pero acabas acurrucada a mi la mayoría de las veces. Y cuando siento mi vacío existencial de no saber lo que hacer en la tarde, pienso que sería más llevadero teniéndote al lado viendo un capítulo de cualquier serie que contenga la palabra "girls". Y llega la temida hora de la noche, castigadora y redentora de las penas en la que me tengo que conformar con ver solo tu imagen. Ojalá estuvieras aquí.

Señor Hormiga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario