jueves, 25 de julio de 2013
Apareció
Mira lo que tengo.
He de confesarte ahora algo, el pendiente no lo encontré yo. Cuando te despediste de mi aquella tarde, un guardia me buscó antes de que me montase en el metro. Era el mismo seguridad que nos miraba con cara de mofa mientras buscábamos en el suelo. Quizás pequé de héroe.
Solo quiero que me entiendas, vivimos una vida llena de rutina, de tristes despedidas y felices reencuentros. Y de alguna forma siempre siento que hay que romper los hábitos que nos llegan hasta el cuello. Quizás sean insignificantes estas cosas, pero al menos nos hacen existir.
Que tengas un buen día.
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